El 28 de julio es el Día Mundial contra la Hepatitis. Hoy se vive una revolución en los fármacos que tratan varios tipos de esta enfermedad y hay nuevas investigaciones

Depura, procesa, produce, convierte, sintetiza. El hígado es una máquina de trabajo imparable, de hecho se considera que su número de funciones en el organismo, alrededor de 500, sólo es superado por el cerebro. Está en constante comunicación con otros órganos, como pulmones, corazón y riñones. A pesar de su importancia, es uno de los órganos más desconocidos. Poca gente sabe siquiera dónde se ubica en el cuerpo. Para hacer más gráfica su localización, el doctor Nahum Méndez Sánchez, Expresidente de la Asociación Mexicana de Hepatología (AMH) y de la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado (ALEH), comenta que podemos pensar en él como en una especie de triángulo que pesa alrededor de kilo y medio. Su vértice superior estaría situado en la glándula mamaria del lado izquierdo, mientras la base se ubicaría en la parrilla costal derecha.

A toda velocidad 

En el hígado se depuran toxinas y aprovechan nutrientes. “Supervisa todas las sustancias que llegan al organismo. Realiza funciones de síntesis de variados compuestos como proteínas y formación de azúcares. También elimina cosas que ya no le sirven al cuerpo, como el colesterol que se descarga mediante la bilis. Todos los medicamentos que consumimos, independientemente de la vía por la que lleguen al organismo (oral, rectal, subcutánea, etc.) llegan al hígado para sufrir una transformación, ser utilizados y eliminados”, afirma el especialista en hepatología y agrega que es por esto que cuando este órgano se ve imposibilitado para realizar sus tareas adecuadamente, varias funciones vitales del cuerpo se ven comprometidas.

Las enfermedades del hígado forman parte del grupo de mayor incidencia de muertes, tal como los padecimientos del corazón y la diabetes. El también investigador del CONACyT señala que en la población mexicana las enfermedades del hígado ocupan el cuarto lugar como causa de muerte, principalmente cuando sobrevienen las cirrosis hepáticas, ocasionadas por el consumo de alcohol y por las hepatitis crónicas de tipo viral, como la C y la B, las más frecuentes en México.

“De hecho, se sabe que el 1.5% de la población en nuestro país está afectada por el virus de la hepatitis C y cuando no se diagnostica a tiempo, pasa de hepatitis aguda a crónica, y finalmente vienen las complicaciones de una cirrosis”. En el mundo occidental, la hepatitis C es la causa más frecuente de cirrosis. El próximo 28 de julio es el Día Mundial contra la Hepatitis. Según datos de la World Hepatitis Alliance, la mortalidad por estos virus en la llamada Región de las Américas es de 110 704 individuos. En más de un 50% de los casos, la hepatitis C es la culpable, mientras que un 45% es debido a la hepatitis B. No se registran muertes por hepatitis E en la región, mientras que la mortandad por la A es muy baja.

Para hepatitis A y B hay vacuna. Esta última está en el cuadro básico desde hace varias décadas, aunque no siempre se logra la cobertura del 100%. “Sin embargo, la prevalencia de hepatitis B es baja comparativamente con otros países de Latinoamérica e incluso del mundo. En México la prevalencia es menor al 1%. Asia es el área más afectada del mundo por hepatitis B, luego sigue África y países europeos. Por otra parte, la hepatitis A es frecuente en el país pero tiene un curso benigno, la mayoría de la gente que sufre esta infección se recupera en 98% de los casos sin problemas”.

El experto asegura que la vacunación en el caso de la B es muy importante y puede haber refuerzos a través de las años porque no sólo se contrae con sangre, sino mediante relaciones sexuales. También con el uso de drogas intravenosas se puede adquirir el virus de la B y C. Es muy importante la prevención antes de que evolucione a una cirrosis o a un problema crónico. Afortunadamente desde 2011 se tienen medicamentos eficaces para tratar la hepatitis C, la más agresiva.

“Desde entonces han aparecido varios fármacos que inicialmente aparecieron en el sector privado, pero también se están incorporando a los servicios de salud estatales. Estos medicamentos tienen eficacia entre 90 y100%. Otra ventaja es que son sustancias sin efectos adversos, a diferencia de los fármacos anteriores”. Antes eran tratamientos de medio año a año y medio. Ahora son de tres meses y en un par de años se prometen esquemas de cuatro semanas. “Una de las desventajas aún son los precios, pero el costo-beneficio es enorme, pues pueden prevenir incluso complicaciones como los trasplantes. Un logro espectacular en la vida moderna”.

El doctor señala que otra de las enfermedades importantes es el hígado graso no alcohólico que está asociado al sobrepeso y la obesidad, de las que México ostenta el número uno en el mundo. “ Este es un problema que lo vamos a vivir más de cerca en los siguientes años y no sólo en el área de diabetes y cuestiones cardiacas, sino en un hígado graso que también derivara en cirrosis”.

Nahum Méndez explica que hay otras cuestiones que también afectan al hígado, como los problemas autoinmunes, pues el sistema inmunológico está determinado por algunos genes que nos hacen susceptibles a este tipo de problemas. “Es así que alcohol, virus, grasa en hígado y problemas autoinmunes son los que generan los principales padecimientos al hígado. De allí derivan hepatitis, cirrosis y tumores”.

Nuevas ventanas de investigación

En los últimos diez años se han encontrado más evidencias de las funciones del hígado. Méndez sostiene que una de ellas es que aparte de sintetizar azúcar, puede intervenir en el metabolismo de la misma, distribuirla adecuadamente en nuestro cuerpo y hacer que no se incremente frente a ciertas condiciones, como la diabetes.Además, regula adecuadamente la cantidad de grasas que tenemos en la sangre, lípidos como colesterol y triglicéridos.

Explica que en el hígado hay unas moléculas que se llaman receptores nucleares, uno de ellos es una molécula encargada de la interacción de los azucares, grasas y hormonas. “Es esencial para que el hígado funcione adecuadamente. Este receptor también interactua con la molécula del factor de crecimiento de fibroblastos, que tiene diferentes subespecies: 15, 19, 21…Cada una de estas moléculas tiene una función importante en el metabolismo de grasa y azúcares”.

Cuando hay una interrupción en estas vías metabólicas es cuando se acumulan azúcares o lípidos, pero para el investigador, el hecho de saber que existen estas moléculas, que no se habían identificado efectivamente, abre un campo muy importante para que en un futuro cercano se puedan controlar adecuadamente no sólo los niveles de colesterol y azúcar, sino evitar que alguien tenga sobrepeso e incluso obesidad mórbida.

Esto supone un futuro de investigaciones prometedoras porque la gente que tiene problemas del hígado, fallece de otras cuestiones relacionadas, como el corazón, ya que hay una interacción muy cercana entre estos órganos. El especialista explica que personas que tienen un problema crónico del hígado, pueden desarrollar diabetes. Cuando no hay una función adecuada de este órgano sobrevienen todo tipo de problemas relacionados con el azúcar, lípidos, peso y obesidad.

El hígado es también uno de los órganos más importantes del organismo en la función de la regeneración. “Esta función es conocida desde hace tiempo, pero se conoce más en el momento actual en el tratamiento de la cirrosis. A pesar de que el tejido se está dañando, el hígado es capaz de crear nuevo tejido, nuevas células. Cuando el hígado está enfermo, la síntesis es acelerada pero el problema es que el nuevo tejido no necesariamente es de utilidad, pues los elementos que lo constituyen”.

Nahum Méndez explica que cambian las proporciones en este tejido, pero lo que se busca es que sea de las misma características del tejido normal y que las funciones que desempeñe sean muy semejantes. “En un futuro a largo plazo lo ideal sería que una persona con complicaciones severas como las de una cirrosis no tenga que ser trasplantada, sino que con el cambio de células a través de la sangre, el hígado pueda recuperar sus funciones. A lo largo del mundo hay muchos grupos de científicos trabajando en esa capacidad de síntesis que tiene el tejido hepático”.

Para el especialista hay que prevenir y cuidar el hígado mediante ejercicio, buena alimentación, consumo de alcohol moderado y evitar una práctica muy común y tóxica en nuestra sociedad mexicana: la automedicación.